Los fundamentos de la Construcción Cooperativa del Hábitat

“La Construcción Cooperativa del Hábitat”, se define como “construcción de comunidades para vivir en armonía: Paz social”, integra el modelo cooperativo de vivienda de escritura única y nuda propiedad con derechos a uso y goce de unidades de vivienda por los asociados de las cooperativas con “la Construcción Social del Espacio” y la ecología. La “Construcción social del espacio” es una propuesta de hacer ciudadelas, que respondan a las necesidades importantes de quienes la habitan, creando espacios de aprendizajes valorativos y desarrollo humano, utilizando tecnologías constructivas adecuadas a las regiones donde se levantan las estructuras de vivienda, materiales propios de la región y aprovechando todas las posibilidades de reemplazar proceso mecanizados por aquellos que son intensivos en mano de obra calificada y no calificada, generando empleo y aprendizajes colectivos; los diseños urbanísticos privilegian sistemas ahorradores de energía y el aprovechamiento de energías renovables, la ciudadela se diseña con la infraestructura necesaria, para desarrollar procesos productivos en los cuales se aplican los principios de producción de la naturaleza como los concibe la Economía Azul que impulsa Gunter Pauli (Iniciativa Zeri).

Los procesos productivos apuntan a brindar seguridad alimentaria en una primera instancia y la satisfacción de las necesidades primarias de las familias, produciendo alimento de calidad y espacios físicos para un desarrollo saludable de las familias. Partiendo de la demanda de un Restaurantes Cooperativos para 50 familias cada uno, se estructura un programa productivo para autoabastecimiento y comercializacion de excedentes de producción, lo que garantiza ingresos (adicionales) para al menos un miembro de cada familia, el cual puede ser usado para cubrir los costos de la vivienda familiar. esto da espacio a programas productivos en la periferia de las ciudades o agricultura urbana, lo que reduce los costos de transporte, postocosecha y agragación de valor en planytas de procesamiento industrial de alimentos.

Desde una ética ecocéntrica para una vivir en conexión con la naturaleza, privilegia la vida, incluyendo la no humana, como miembros de comunidades vitales que incluyen los cinco reinos de la naturaleza, proveedores y consumidores de productos, residuos y emisiones entre sí, (tal cual lo propone el economista belga Gunter Pauli con su “Iniciativa ZERI”.) dependiendo unos de otros para mantener un equilibrio homeostático que permite la permanencia de la vida en todo el planeta, fundamentado en los principios de diseño de la naturaleza, uno de los cuales concluye que los que es dañino para un reino puede ser bueno para otro. Fritjof Capra en su libro “La trama de la vida” lo expresa en un lenguaje integrador que propone ir más allá de la simple descripción de hechos de la ciencia tradicional que percibe la tierra como un ser muerto, a intuiciones de algo más trascendente:

“Dentro del contexto de la ecología profunda, el reconocimiento de valores inherentes a toda naturaleza viviente está basado en la experiencia profundamente ecológica o espiritual de que naturaleza y uno mismo son uno…la conexión entre la percepción ecológica del mundo y el correspondiente comportamiento no es una conexión lógica, sino psicológica (…) desde la percepción o experiencia ecológica de ser parte de la trama de la vida, estaremos (en oposición a deberíamos estar) inclinados al cuidado de toda la naturaleza viviente”

La construcción cooperativa del hábitat uniendo historia, economía, ecología y psicología propone un modelo liberador en oposición a  “el sistema dominador” de las organizaciones sociales basadas en el patriarcado, el racismo y el neocolonialismo, ejemplos de estructuras sociales explotadoras de la mujer, minorías étnicas y naturaleza, al igual que la necesidad imperante de la equidad de género para reducir la pobreza y estabilizar la población del globo.

Tomando lo expresado por Laura Cepeda Emiliani en “Los sures de Barranquilla: La distribución espacial de la pobreza”, podemos acercarnos a comprender este fenómeno tan cotidiano y que se ha convertido en el nuevo gran problema de la sociedad mundial.

“La pobreza es un fenómeno multidimensional. Más allá de mediciones concretas, se puede decir que una persona es pobre si carece de la capacidad de satisfacer sus necesidades vitales y poder llevar una vida “digna”, o, más ampliamente como señala Sen (2001), una persona es pobre si carece, o tiene gravemente restringida, su capacidad, es decir, su libertad, de llevar el tipo de vida que él o ella valora.” Esto quiere decir que el estándar de vida de una persona se deriva de distintas facetas, algunas de las cuales no se les puede asignar un valor monetario, ya que no sólo depende del ingreso sino, en términos generales, de sus logros educativos, de su estado de salud y de su vulnerabilidad y exposición al riesgo (violencia, crimen, desastres naturales, tener que dejar de asistir al colegio por falta de dinero, entre otros) (Banco Mundial, 2000).

No hay una única definición de lo que es una vida “digna” ni de cuáles son las necesidades básicas que requiere un ser humano; estas necesidades pueden ser relativas a lo accesible y están basadas en definiciones sociales y en experiencias pasadas (Sen, 1999). Más aún, esto varía entre países, culturas e incluso entre personas. No obstante, se puede decir que hay ciertas necesidades, bienes y servicios básicos que son necesarios para llevar una vida “digna” en las ciudades del siglo XXI. Entre estos tenemos vivienda, alimentación, vestuario, acceso a servicios públicos básicos y a servicios de salud. Tener acceso a educación, recreación y libertades políticas también se incluyen en esta lista.”

La Construcción cooperativa del hábitat desde un proyecto de vida individual, profundamente ecológico, integrador, holístico permite planificar los escenarios liberadores hacia donde apuntar todos los esfuerzos colectivos para vivir y construir el futuro aplicando en sentido completo y total el espíritu cooperativo que desarrolla principios fundamentales de Libertad, igualdad, solidaridad, equidad y mutualidad para configurar espacios donde se puede acercar la sociedad al ideal de justicia social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *