Confianza personal y capital social Cooperativo

Cooperativismo y confianza

Para asociarse con otras personas es fundamental el componente psicológico y social de la confianza, si hay confianza las personas harán sus aportes personales y económicos. La confianza es el ingrediente catalizador que activa y potencializa las demás operaciones empresariales en cualquier organización. La confianza libera la energía de las personas y hace que se hagan las cosas con mayor rapidez y de manera más efectiva, pues cuando las personas confían dejan a un lado temores y se deciden a actuar sin muchas prevenciones, agilizando los procesos y reduciendo los costos de acuerdos legales y garantías que se hacen indispensables cuando hay desconfianza.

La confianza reduce el efecto del mayor enemigo de las empresas: La incertidumbre.

Liderazgo y confianza

La confianza se crea cuando una persona muestra un serie lógica de éxitos, es decir cuando cumple con los objetivos y compromisos que se trazan frente a otras personas, por lo general siendo muy sensatos al colocarse metas y comprometerse a cumplirlas; el secreto de las personas que generan confianza está en trazarse objetivos fáciles de alcanzar, dividiendo sus grandes y lejanos propósitos en pequeñas metas para alcanzar en cortos períodos de tiempo, es decir que mantienen expectativas de logro eficaces, proyectando una imagen de autoeficacia que fortalece su autoimagen y autoestima, dando a suponer que posee un elevado autodominio personal, lo cual es visto por las demás personas como una garantía personal de que lo que hagan con ellos tendrá resultados.

Además, estas personas tienen claros y explícitos los principios rectores de su vida, sus valores y adoptan un plan de vida coherente con ellos. Esto puede hacerse extensivo a las empresas, representadas por sus líderes y directivos, quienes deben apropiar, compartir y demostrar congruencia entre la doctrina e ideología empresarial adoptada y manifiesta en los planes corporativos y sus acciones personales y empresariales. Sí los líderes y directivos de una empresa no puede reflejar esta doctrina, la empresa carecerá de confianza ante sus asociados, empleados, consumidores y colaboradores externos y su funcionamiento será pobre tendiendo a ser un fracaso comercial y social.

La empresa capitalista y sus riesgos

Crear una empresa es una labor compleja y muchas veces poco exitosa. Las empresas dependen de muchas cosas que no pueden ser controladas por sus dirigentes, por lo tanto navegan en un océano de circunstancias muy amplio y están sometidas a muchas tormentas que provienen de su interior o de su entorno; pero es posible reducir los diferentes riesgos.

El más peligroso de los riesgos es la pérdida de mercado pues si una empresa no tiene el suficiente número de consumidores, dispuestos a comprar, para cubrir sus costos y dejar excedentes, desaparece. Otro riesgo es el financiero, el dinero es la sangre de la empresa, si no se genera suficiente dinero líquido a bajo costo para operar la empresa, esta morirá, como muere un organismo animal cuando no tiene fluidos en su sistema circulatorio. Tal vez el riesgo más doloroso es el moral que se deriva de la mala conducta comercial de las personas, pues no sólo hace perder dinero a los dueños de la empresa, sino que mina la confianza, la fuerza y la fe de las personas, hay muchos más riesgos que es necesario prever y contrarrestar; estos riesgos, cuando no se prevén, hace que muchas empresas desaparezcan sin lograr generar beneficios para sus empresarios.

¿Y… qué es una empresa?

Una empresa es una unidad económica que permite transformar los factores económicos (tierra, trabajo, capital, tecnología) en bienes y servicios para la sociedad en búsqueda de un beneficio, utilidad o excedente para sus dueños y la comunidad en que se instala, retribuyendo a la sociedad parte de estos beneficios, en forma de impuestos que aporta al Estado.

Podemos comparar una empresa con un avión monomotor en vuelo; el impulso lo obtiene el avión de su hélice movida  por un motor, en la empresa el impulso proviene de las aspiraciones y sueños de sus propietarios y el motor es el consumidor dispuesto a pagar por los productos que genera la empresa; el mando del avión se encuentra en la cabina donde se encuentra los diferentes instrumentos de medición del estado y comportamiento de los procesos claves del avión, tales como la operación del motor, el timón trasero y las provisiones de combustible y de las condiciones externas, así como la comunicación con el entorno, en la empresa esta función la ejerce la gerencia general vigilando los indicadores de gestión que monitorean el entorno, la satisfacción de los requerimientos de los consumidores, los procesos claves de la empresa como el mercadeo, las finanzas y los procesos productivos; en el avión las alas sirven de sustentación en el aire y de su funcionamiento depende el ascenso y descenso para su aterrizaje. En la empresa las alas son por un alado los empleados y colaboradores y por el otro la retribución justa del talento humano, el crecimiento y desarrollo de la empresa depende del interés que la gerencia le preste a sus dos alas sustentadoras, si una de estas dos alas se desequilibra el avión caerá, bien sea cuando los trabajadores no hacen su mejor aporte o cuando la empresa no retribuye con justicia su aporte social. El fuselaje del avión sirve como área de carga o pasajeros en la empresa está representado por los productos y servicios que ofrece a sus consumidores y es la verdadera razón de hacerla volar.

Un avión requiere de un buen piloto, adiestrado y experimentado que sepa sortear la tormentas y condiciones difíciles que permanentemente se presentan desde cuando está preparándose para  decolar hasta cuando finalmente logra aterrizar, en la empresa este personaje es el gerente general.

Las tareas del gerente general: El semáforo gerencial

Las tareas del gerente general son comparadas a tres sombreros de colores verde, amarillo y rojo como los de un semáforo, que debe usar el gerente para atender los tres procesos claves de la empresa, el verde que representa el área de mercadeo, el amarillo que representa el área de producción y el rojo que simboliza el área de finanzas. El gerente se coloca el sombrero verde cuando debe atender a los  consumidores, pues ellos son los que de dan viabilidad a la empresa, su labor cuando lo utiliza es conocer sus necesidades y deseos y generar valor para satisfacer sus demandas a través de productos o servicios; el amarillo lo utiliza cuando diseña los métodos, procesos, tecnologías y escoge el personal, que pone a funcionar la producción de estos productos o servicios, como los exige el consumidor; el rojo se lo coloca cuando examina las restricciones para la aplicación del dinero disponible, la búsqueda de inversión y el manejo del circulante, es decir cuando vigila lo que llaman el flujo de efectivo o flujo de caja; este documento contable dice en forma sencilla cuanto dinero quedara al final de un período, después de restarle los gastos a los ingresos (generalmente las ventas) de la empresa y es el indicador de la efectividad económica de la empresa, la tarea del gerente, con sus tres sombreros, es reducir los gastos e incrementar los ingresos efectivos, para mantener un saldo positivo en dinero líquido para operar. En algunos momentos el gerente necesita utilizar los tres sombreros y casi siempre lo hace cuando presenta sus proyectos a los dueños de la empresa, a inversionistas o en las Asambleas de socios en las cuales rinde cuentas.

Cooperativas: Gobernabilidad y la dispersión del riesgo

Las cooperativas son empresas concebidas para operar con un mínimo de riesgos, por ello es muy bajo el número de cooperativas que fracasan y cuando lo hacen, es porque sus directivos se apartan de los principios, valores  éticos y morales y métodos cooperativos. Por ello la preservación y respeto de las normas de gobernabilidad democrática es la clave de su desarrollo, una cooperativa donde sus directivos, olviden y dejen de practicar estas normas, está condenada a desaparecer o a ser un remedo triste de lo que es una cooperativa. Las cooperativas tienen una estrategia transversal a toda la organización que es la formación cooperativa, esto tiene sentido si se entiende que el mayor riesgo de una cooperativa, es que los asociados olviden los principios doctrinales que movilizan al cooperativismo y que aceptan tácitamente cuando se vinculan a ella.

Las empresas surgen de los sueños y anhelos de las personas por mejorar su condición actual y son estas aspiraciones, la fuerza que las impulsa. No siempre tenemos las mismas aspiraciones. Algunas personas crean empresas para suplir defectos personales o para obtener los recursos necesarios para enfrentar personas o grupos antagónicos o para obtener en forma personal e individual, fama, poder, dinero o control político, en si esto no es malo, pero, estas nos son unas buenas motivaciones para iniciar una cooperativa. Las cooperativas se crean como respuesta a intereses colectivos, responden a los anhelos de muchas personas de mejorar su nivel de vida y de liberarse de la esclavitud y el sometimiento de su dignidad, para obtener las cosas necesarias. Las cooperativas responden a un anhelo de libertad, sustentada en la cooperación entre personas de buena fe, que han descubierto que el egoísmo es la fuente de todos los males sociales. Tener claras y definidas las aspiraciones es muy importante, pues esta definición de visión y misión de la empresa sirve de guía para diseñar la estrategia, los planes y acciones que deben realizarse para cumplir con ellos y establecer los indicadores de gestión, es decir que se requiere también crear un sistema de medición de los resultados de la acción, una forma de saber qué está pasando en la empresa y si ésta, está cumpliendo con lo planeado. Si se están ofreciendo productos y servicios que necesiten y satisfagan a los consumidores, si los trabajadores de la empresa están recibiendo una retribución justa por sus competencias aportadas en los diferentes procesos, si los procesos son adecuados y generan los resultados en excedentes o beneficios esperados de ellos, si los asociados inversionistas o aportantes de capital están recibiendo un excedente de las operaciones, si las entidades de apoyo están satisfechas con el cumplimiento de los compromisos adquiridos con ellas, en fin si se está cumpliendo con el Plan y objetivos de la empresa. En las cooperativas es fundamental medir si cumplen con los objetivos que beneficia a los asociados y sus familias, es decir si se cumplen las metas sociales, pues las cooperativas dan más importancia a la satisfacción directa de las necesidades de sus asociados que a los rendimientos económicos o utilidades, que es el principal objetivo de las organizaciones con ánimo de lucro. Si una persona desea sólo riqueza económica, es posible que no la encuentre en las cooperativas, pero si tiene aspiraciones de justicia y un espíritu altruista, encontrará en las cooperativas el mejor instrumento para ayudarse a si mismo a crecer integralmente y también a otras personas, con quienes comparte ideales y valores humanos.

Como es de esperar, cuando una cooperativa tiene éxito y brinda buenos servicios a sus asociados, esto atrae más y más personas que a su vez aportan más y más y dinero, es decir las verdaderas y buenas cooperativas crecen con mucha facilidad y rapidez; Esto es bueno pues cada vez se tienen más consumidores organizados y fieles a la empresa y se cuenta con más capital para operar y obtener mejor calidad y precio de parte de los diferentes proveedores que tiene la cooperativa; pero, también es un riesgo si no se cuenta con una infraestructura, con tecnologías apropiadas para ejercer vigilancia y personas honestas y capacitadas para manejar estas megaempresas cooperativas, por ello es bueno considerar sistemas exitosos de administrar y operar sabiamente las infraestructuras invisibles de prestación y distribución de servicios y productos. Un método sencillo y práctico sobre todo en el manejo de la distribución de productos, es dispersar los riesgos de la organización en pequeñas operaciones, a través de pequeñas células conformadas por un número de máximo diez familias asociadas (en Japón se llaman Grupos Han, en Hábitat-Coop el Dr. Uriel Estrada las llamó Unidades Primarias de la empresa cooperativa – UPEC.) Cuando una empresa muy grande tiene unidades operativas pequeñas co -administradas por los mismos asociados, es posible que los asociados mantengan un control cercano del uso de los recursos que aportan. Lo importante es que los asociados no pierdan de vista en ningún momento como se está manejando estos aportes, de tal forma que se impida a los enemigos internos de las cooperativas apropiarse indebidamente de ellos.

Los costos de agencia

Algunas cooperativas deben su fracaso a no haber diseñado sistemas apropiados de control de sus cuerpos directivos y funcionarios, quienes por falta de supervisión y vigilancia, pueden llegar a olvidar que son servidores de los miles de dueños de la cooperativa y asumirse, de manera abusiva, como si fuesen ellos los únicos dueños, defraudando la confianza de los asociados y creando una mala imagen de las cooperativas, negándoles así la posibilidad de resolver y atender la satisfacción de las necesidades de millones de personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Como dice el dicho “Con la caja registradora abierta, hasta el más honrado se tienta”.

Esta debilidad que se genera con el crecimiento fácil y veloz de las cooperativas, se refuerza por la elevada calidad humana de los asociados de las cooperativas, personas de buena fe y confiadas, quienes tienden a dejar, sin mucho control, en manos de otros, el manejo de sus recursos. Libertad y orden dice el lema del escudo colombiano. La libertad para crear y el orden para organizarse. “entre más confianza, más transparencia… las cosas claras y el chocolate espeso.” Reza la sabiduría popular.

No sobra recordar, resaltar y destacar que somos empresarios y que como tal somos libres, pero responsables del manejo de nuestra organización, no podemos quejarnos después, si por falta de responsabilidad de nuestra parte, llegan avivatos a los cargos directivos y generan problemas que después nos afectan negativamente. Es muy importante revisar el comportamiento ético y  moral de todos los asociados, pero especialmente del de los directivos, no es suficiente que tengan el conocimiento y la capacidad administrativa, es fundamental que ofrezcan una garantía moral, hay que investigar de donde provienen, como manejan su vida personal y sus negocios, qué imagen pública tienen y no dejarse seducir por palabrerías encantadoras y promesas, pues en las cooperativas, lo fundamental es el desarrollo del ser humano y quienes dirigen las cooperativas deben ser modelos de virtud ética, moral y social, que sirvan de ejemplo a imitar, impidiendo que se violen los principios y valores cooperativos, que deben servir de faro iluminador de nuestros pasos en la vida y en el manejo de la empresa. Todos somos responsables de todos.

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